{"id":935,"date":"2019-09-09T12:23:50","date_gmt":"2019-09-09T09:23:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/?page_id=935"},"modified":"2019-09-12T12:40:13","modified_gmt":"2019-09-12T09:40:13","slug":"las-noches-de-terciopelo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/en-espanol\/las-noches-de-terciopelo\/","title":{"rendered":"Las noches de terciopelo"},"content":{"rendered":"<p>Una novela corta, de estilo chejoviano, o sea no pasa mucho en este cuento. \ud83d\ude09 Espero que vosotros \u2014queridos lectores\u2014 pod\u00e1is disfrutar del texto y no haya muchos errores ni expresiones extra\u00f1as. Todo el cuento ha nacido de mi imaginaci\u00f3n, no tiene nada que ver con mi vida. \ud83d\ude00<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-940 size-full\" title=\"Las noches de terciopelo, escrito por Hannele Hakala\" src=\"https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/las-noches-de-terciopelo.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"282\" srcset=\"https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/las-noches-de-terciopelo.jpg 500w, https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/las-noches-de-terciopelo-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<blockquote><p>Las noches de terciopelo las quieres recordar. El insomnio era tu partner en aquellos d\u00edas de soledad. Estaba en tu cama, al lado, cuando con ojos secos estabas esperando el sue\u00f1o y el olvido, en vano.<\/p><\/blockquote>\n<p>Las noches como hoy, te levantas de la cama, no enciendes la luz. Abres las puertas de cristal y traspasas el umbral a la veranda. La noche de terciopelo te abraza, y el viento trae el olor consolar de la sal y del mar. El aire tan suave y oscuro, no sabes d\u00f3nde termina tu piel y d\u00f3nde empieza el mundo. Tu monstruo se ha replegado al rinc\u00f3n m\u00e1s apartado, no te abandona, pero en este momento de la noche te deja en paz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desciendes siete pelda\u00f1os, descalza, oyes las olas lentas del mar y sientes la arena abrazando los pies. Todav\u00eda en los granos de arena se queda un roce del calor que el d\u00eda escond\u00eda en ellos. La playa es tuya. Los j\u00f3venes que aqu\u00ed bailan por las noches del fin de semana est\u00e1n ausentes ahora. Solo t\u00fa y las estrellas y las olas sin parar.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El viento baila en turno de ti, un novio a que no necesitas avergonzarte ni ocultar. Te acaricia el pelo y la piel con manos de seda, y te susurra a los o\u00eddos palabras dulces y veraces. Caminas por la playa hasta el agua, y el mar te lame los dedos de pie, cansados de correr y huir. Su lengua \u00e1spera y fresca, llena de paciencia. Caminas por la lengua del mar. La playa desnuda hasta donde la vista alcanza.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tienes todo el tiempo, todo el espacio, en este momento antes de amanecer. \u00a1Ojal\u00e1 pudieras quedarte aqu\u00ed! Dormir a la intemperie, a cielo descubierto debajo de las estrellas, conectada al universo, piensas en vano. Pero deber\u00edas estar sola en el mundo para poder dormir sin miedos, relajada como una ni\u00f1a, sin el pasado.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tu mente empieza a volver antes de los pies que vacilan, pero acaban por ceder. Le das la espalda al sol cuyas puntas de dedo se ven en la cima de una monta\u00f1a lejana. Pasito a pasito tu cuerpo pesa m\u00e1s, y los siete pelda\u00f1os son altos, te cuesta subirlos. Te encierras en tu mundo de cristal, las puertas cerradas con llave. Est\u00e1s bajo llave, pero no a salvo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te metes en la cama, tratas de esconderte de la luz que ya ara\u00f1a el cristal de la ventana con u\u00f1as crueles. Sabes que ni siquiera envuelta en la sabana est\u00e1s a salvo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s de un rato te caes entre el sue\u00f1o y la vela. No est\u00e1s despierta ni dormida. Es un lugar duro, lleno de \u00e1ngulos contundentes. Puedes sentir tu cuerpo, la tirantez de los m\u00fasculos, la sangre tan fr\u00eda que te duelen las venas. Y el agotamiento es el dolor omnipresente, \u00bferes t\u00fa esta fatiga y nada m\u00e1s, nunca?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te caes en el sue\u00f1o m\u00e1s profundo, en el pozo de olvido, y luego, otra vez est\u00e1s despierta. Cinco horas parecen cinco minutos, no un segundo m\u00e1s. Pero durante un segundo no recuerdas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A duras penas te levantas y abandonas el lecho, el refugio fingido. El cansancio es m\u00e1s suave que lo por la noche, casi dulce. El agua fr\u00eda de la ducha te despierta a la claridad del d\u00eda largo y te llena con inquietud, como si por debajo de la piel se arrastrasen miles de hormigas. Al pensar en la infinita fila de las horas te encoges un poco y envuelta en una toalla violeta \u2014el color de los moretones de tu alma\u2014 caminas a la cocina. No deber\u00edas hacerlo, pero cuando la cafetera te est\u00e1 preparando esa nectarina negra, abres el m\u00f3vil. Has recibido un mont\u00f3n de mensajes y llamadas. Ya te alcanzan las u\u00f1as afiladas de los buitres y los dientes despiadados de los chacales. Te quieren ara\u00f1ar, picotear y morder, hacer pedazos tu alma de cristal. Pones a dormir el m\u00f3vil otra vez, la luna virtual protege tu paz.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vas al ba\u00f1o para peinar. La imagen en el espejo, dif\u00edcil reconocer, \u00bfqui\u00e9n es esta mujer de piel de color dorado oscuro, de pelo a mechones aclarado por el sol? No parece peligrosa ni mala, pero la han marcado con signos de persona non grata. Quisieras gritar: \u00a1no soy ladrona! Solo he amado. Solamente quisiera amar y ser amada. Pero nadie te oye, nadie te ve, solo quieren ver las estigmas invisibles.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nadie te conoce.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te vistes con el vestido blanco de ar\u00e1ndanos rojos. Demasiado tarde recuerdas, lo llevaste por primera vez cuando os vest\u00eds. R\u00e1pidamente barres el recuerdo abajo de la alfombra en el \u00faltimo cuarto del alma. Las sandalias tienen correas rojas y delgadas, como heridas ensangrentadas en los empeines. Sienten un poco inc\u00f3modas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la cocina te sirves caf\u00e9 en una taza grande y con un poco de leche. Colocas fresas y piezas de sand\u00eda en un plato, y la taza en una mano y el plato en otra sales a la terraza. Es pleno d\u00eda. En la playa la gente disfruta del calor y del verano. Las voces agudas de los ni\u00f1os vuelan en el aire como golondrinas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Est\u00e1s sentada abajo de una sombrilla colorida, llevando gafas de sol. Nadie te puede reconocer, est\u00e1 lejos el mundo. Piensas: nadie te puede tocar hasta que tengas que volver y dejar este refugio. Est\u00e1s bebiendo el caf\u00e9 y solamente mirando por encima de la playa. Haces visera con las manos para ver mejor un velero solitario y lejano. Sus velas blancas e inocentes las tocas con la yema del \u00edndice. No te importa este velero, eres una nader\u00eda, quiz\u00e1 nadie, lo que te hace feliz y tu coraz\u00f3n ligero. Aqu\u00ed est\u00e1s solamente sentada, mirando y dejas la suave brisa marina acariciarte las mejillas y la nuca con los labios sensibles.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-938\" src=\"https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/purjevene-merella.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/purjevene-merella.jpg 600w, https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/purjevene-merella-300x171.jpg 300w, https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/purjevene-merella-500x285.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un rato sientes algo mojado en las mejillas. Un arroyo salado corre a la boca entreabierta, luego otro. Una llovizna de l\u00e1grimas te lava los recuerdos, no todos, porque no lo quieres olvidar todo. Algunos im\u00e1genes y palabras las quieres guardar en el fondo del alma. Aunque te duelen, pero no tanto en la memoria m\u00e1s profunda. Esa mirada suya la quieres recordar. Llores sin esfuerzo, y entretanto el velero de velas blancas se desliza por el mar azul cyan y desaparece del alcance de la vista.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Enjugas las l\u00e1grimas, te pones en pie y vas adentro. La puerta de cristal la dejas abierta de par en par para invitar el viento. Las cortinas finas y largas ondean lentamente.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De repente suena el timbre. Un sonido imperioso va a trav\u00e9s de ti como un electrochoque. Tienes fr\u00edo y calor al mismo tiempo, y los pelos se ponen de punta en la nuca. Durante un momento el cuerpo est\u00e1 en alerta, luego te acuerdas de que tu amiga hab\u00eda pedido comida para ti, y el recadero ha tra\u00eddo las compras. No necesitas hacer nada. Le ha dicho tu amiga al recadero que dejara las bolsas a la puerta, porque &#8221;puede ser que estemos en la playa\u201d. Est\u00e1s a salvo en la casa de playa de tu amigaza, que no te juzga, aunque quiz\u00e1 no te entienda. \u00bfPor qu\u00e9 te has puesto en este l\u00edo? Amar es una cosa, pero el amor\u00edo con un hombre de estatus as\u00ed y encima casado es pura estupidez, ya lo sabes t\u00fa misma.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s de unos minutos, cuando hayas asegurado que el recadero se ha ido, abres la puerta y coges las bolsas. Tu amiga te conoce muy bien, ha comprado la comida que te gusta: manzanas, fresas, cerezas, pan integral, queso manchego, yogur natural, nueces, agua de manantial, y vino rosado. No tienes hambre, llevas siete d\u00edas sin sentir hambre. Siete d\u00edas y noches sin verle, sin saber nada de \u00e9l. Todo rompi\u00f3 tan r\u00e1pidamente, y no pudisteis despediros. El mundo entero est\u00e1 entre vosotros. Sin tu amiga estar\u00edas en casa encarcelada por los paparazzi. Pero ahora puedes sentirte casi libre, lejos de la ciudad demasiado calurosa, lejos de tu vida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En realidad, deber\u00edas trabajar. Est\u00e1s de vacaciones, pero le prometiste a tu jefa que haces esta faena aunque no tiene fecha l\u00edmite. El papel vac\u00edo te est\u00e1 mirando en la pantalla del port\u00e1til. Intacto como la nieve blanca por la que nadie ha andado. La nieve sin rastros es tu papel electr\u00f3nico. No querr\u00edas afear esta pura blancura, tan limpia, con tus palabras negras. Entonces te encoges de hombros, como si quisieras sacudirte las basuras \u2014o quiz\u00e1 las emociones\u2014 coges el toro por los cuernos, abres tus apuntes y empiezas a teclear caminos rectos y puntuales. Te sientes feliz, que algo en tu vida ca\u00f3tica sea tan claro y firme.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Trabajas tres horas y media sin pausa. Solamente bebiendo un trago de caf\u00e9 fr\u00edo de vez en cuando. Luego colocas la tarea lista en la nube y le mandas un correo electr\u00f3nico a la jefa para informarle. Has merecido algo bueno, piensas, y preparas la merienda de yogur y fresas. La comes con una copa de rosado, y te sientes m\u00e1s fuerte, de hecho tan fuerte que te atreves a chequear tu correo secreto. No es vac\u00edo el inbox. La mano temblando abres el correo.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cNo te olvidar\u00e9, cari\u00f1o. Tenemos que esperar, pero no se ha acabado nuestro cuento. Te amo.\u201d<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una l\u00e1grima caliente se te escapa del ojo. Lo sabes a ciencia cierta que vuestro cuento se ha terminado, no hay regreso en la vida.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te sientes un poco cansada y te metes en la cama. Quieres descansar y quiz\u00e1 dormir un rato para poder estar despierta m\u00e1s tarde cuando la noche de terciopelo te abrace.<\/p>\n<blockquote><p>Escrito por Hannele Hakala<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una novela corta, de estilo chejoviano, o sea no pasa mucho en este cuento. \ud83d\ude09 Espero que vosotros \u2014queridos lectores\u2014 pod\u00e1is disfrutar del texto y no haya muchos errores ni expresiones extra\u00f1as. 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