{"id":1317,"date":"2022-10-25T14:48:41","date_gmt":"2022-10-25T11:48:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/?page_id=1317"},"modified":"2022-10-25T14:56:18","modified_gmt":"2022-10-25T11:56:18","slug":"las-zapatillas-rojas","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/en-espanol\/las-zapatillas-rojas\/","title":{"rendered":"Las zapatillas rojas"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: left;\">La nueva versi\u00f3n escrita por Hannele Hakala<\/h2>\n<p>Hab\u00eda una vez una ni\u00f1a que se llamaba Karina. Viv\u00eda en una aldea con su madre que era pintora. Aunque no ten\u00edan mucho dinero eran felices. Sol\u00edan cantar cuando hac\u00edan tareas dom\u00e9sticas o recog\u00edan ar\u00e1ndanos o setas en el bosque. A veces incluso se hablaban cantando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un d\u00eda la madre se puso muy enferma y el m\u00e9dico le dijo que iba a morir pronto. La madre se puso triste y quiso regalarle a su hija algo que la ayudara cuando ella ya no estuviera. Le dio unas zapatillas rojas. Karina se sorprendi\u00f3 mucho porque las zapatillas eran muy hermosas y parec\u00edan caras. No conoc\u00eda a nadie que tuviera zapatos rojos. Otros ni\u00f1os llevaban zapatillas negras o marrones. La madre le explic\u00f3 a Karina que las zapatillas rojas estaban bajo un embrujo, ella misma las hab\u00eda hechizado. Karina deber\u00eda solamente escuchar sus zapatillas m\u00e1gicas y le mostrar\u00edan la senda correcta que seguir en b\u00fasqueda de la felicidad.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Poco despu\u00e9s la madre se muri\u00f3 y Karina se qued\u00f3 hu\u00e9rfana. Estaba muy triste y tambi\u00e9n pobre porque su \u00fanica herencia eran las zapatillas rojas y unas pinturas que hab\u00eda hecho su madre. Algunos aldeanos le sugirieron a Karina que vendiera los cuadros para ganar un poco de dinero, pero Karina no quiso desprenderse de las pinturas queridas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el funeral, la gente estaba horrorizada por los zapatos rojos de Karina. Esto nunca hab\u00eda sucedido antes. Sin embargo, una pariente lejana \u2014una se\u00f1ora anciana\u2014 que ten\u00eda problemas con los ojos y no ve\u00eda las zapatillas, sent\u00eda pena por Karina y le pregunt\u00f3 si le gustar\u00eda vivir en su casa grande. Hab\u00eda muchas paredes para colgar las pinturas. Karina escuch\u00f3 el consejo de sus zapatillas y se mud\u00f3 a casa de la se\u00f1ora. Aunque extra\u00f1aba mucho a su madre, la vida con la se\u00f1ora amable era bastante feliz. Iba a la escuela y jugaba con otros ni\u00f1os, aunque estos muchas veces burlaban de ella por las zapatillas. Especialmente le gustaba tocar el piano viejo que estaba en la sala grande. Parec\u00eda que las zapatillas siempre la llevaban hacia el piano. La anciana sab\u00eda tocar el piano y ense\u00f1aba a Karina. Pronto Karina ya tocaba mejor que su maestra.<\/p>\n<p>Un d\u00eda Karina estaba caminando desde la escuela hacia la casa cuando sus zapatillas imprescindiblemente quisieron ir a una callejuela donde Karina nunca antes hab\u00eda ido. Dej\u00f3 que las zapatillas la llevaran al frente de una peque\u00f1a tienda. En el escaparate muy angosto hab\u00eda instrumentos de m\u00fasica. Hab\u00eda flautas, violines, tambores y instrumentos que Karina no conoc\u00eda. Pero un instrumento le llam\u00f3 la atenci\u00f3n a Karina. Era una guitarra blanca y dorada con detalles maravillosos. Nunca hab\u00eda visto una guitarra tan bonita. Entr\u00f3 en la tienda y un hombre con coleta y tatuajes detr\u00e1s del mostrador le pregunt\u00f3:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfEst\u00e1s perdida, ni\u00f1ita?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Mis zapatillas me han llevado aqu\u00ed y ahora quieren que toque esa guitarra.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Tus zapatillas, jejeje, por primera vez oigo esta explicaci\u00f3n \u2014ri\u00f3 el hombre\u2014. \u00bfNo piensas que la guitarra sea un poco demasiado grande para ti?<br \/>\nA\u00fan riendo el hombre tom\u00f3 la guitarra del escaparate y se la dio a Karina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Es una guitarra el\u00e9ctrica y necesita electricidad, pero puedes probarla, ya que no queremos que tus zapatillas se enfaden.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La guitarra era muy pesada, Karina casi no pod\u00eda llevarla en los brazos. Pero al tocar las cuerdas Karina se sinti\u00f3 como si hubiera llegado a casa. Un sentido lindo y raro al mismo tiempo. Punte\u00f3 las cuerdas, y los dedos peque\u00f1os buscaron las melod\u00edas conocidas y encontraron unas entonaciones.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfHas tocado la guitarra alguna vez, ni\u00f1ita? \u2014pregunt\u00f3 el hombre sorprendido.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No, nunca. Pero tocarla me parece familiar. \u00bfPuedo probarla con la electricidad?<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El hombre conect\u00f3 la guitarra con un cable a una caja extra\u00f1a, dijo que era el amplificador, y cuando Karina punte\u00f3 las cuerdas otra vez, toda la tienda llen\u00f3 de m\u00fasica. Quiero vivir dentro de esta m\u00fasica, pens\u00f3 Karina.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfPuedes mantener esta guitarra para m\u00ed? Voy a volver ma\u00f1ana con el dinero \u2014le dijo al hombre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Claro. Te esperar\u00e9.<\/p>\n<p>Pero al d\u00eda siguiente Karina volvi\u00f3 sin dinero. Sus ojos estaban llenos de lagrimas.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014No puedo comprar la guitarra. T\u00eda dijo que las chicas no tocan la guitarra el\u00e9ctrica.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Vaya \u2014dijo el hombre casi enfadado\u2014. Tu t\u00eda se equivoca. Conozco a muchas chicas que son guitarristas. Y incluso buen\u00edsimas.<br \/>\nEl hombre se rasc\u00f3 la barba de rastrojo pensando.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfQuieres hacer un trato conmigo? Si vienes aqu\u00ed cada d\u00eda, excepto los domingos, y me ayudas un poco quitando el polvo de los instrumentos, te ense\u00f1o a tocar. Y despu\u00e9s de tres a\u00f1os la guitarra es tuya. Pero te advierto, aprender a tocar es un trabajo duro. \u00bfEst\u00e1s lista para esto?<br \/>\nTres a\u00f1os parec\u00edan un tiempo largu\u00edsimo, pero Karina quiso aprender y asinti\u00f3.<\/p>\n<p>As\u00ed pasaron unos meses. Todos los d\u00edas excepto los domingos despu\u00e9s de las clases Karina iba a la tienda de m\u00fasica, quitaba el polvo y arreglaba un poco la tienda y el hombre que se llamaba Javier le ense\u00f1aba a tocar la guitarra. Tambi\u00e9n escuchaban m\u00fasica y Javier le contaba a Karina sobre diferentes tipos de m\u00fasica. A veces unos clientes tocaban instrumentos juntos con Javier. Al principio a Karina le dol\u00edan las yemas de los dedos porque las cuerdas eran de metal y muy duras. Pero la ni\u00f1a nunca se quejaba.<\/p>\n<p>Un d\u00eda Javier le dijo a Karina que dejara de quitar el polvo y se sentara en el sof\u00e1 en el rinc\u00f3n de la tienda.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Ahora solamente escuchamos y miramos \u2014dijo.<br \/>\nPronto la pantalla del port\u00e1til se despert\u00f3 y unos acordes de guitarra el\u00e9ctrica llenaron la peque\u00f1a tienda. Un cliente que acababa de entrar se par\u00f3 en seco. Karina nunca hab\u00eda o\u00eddo la m\u00fasica as\u00ed y se qued\u00f3 boquiabierta cuando vio una mujer vestida de pantalones y chaqueta de cuero cantando y tocando la guitarra el\u00e9ctrica. Ten\u00eda los labios tan rojos como las zapatillas de Karina. Cuando la canci\u00f3n termin\u00f3, Javier le pregunt\u00f3 a la ni\u00f1a:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfAlg\u00fan d\u00eda quieres tocar la guitarra como ella?<br \/>\nKarina mir\u00f3 el cuadro congelado en que la mujer estaba sonriendo con una guitarra blanca en los brazos y ten\u00eda el nombre muy extra\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Alg\u00fan d\u00eda voy a tocar y cantar con ella \u2014dijo con ojos serios.<\/p>\n<p>Los tres a\u00f1os pasaban lentamente. Karina crec\u00eda y sus zapatillas m\u00e1gicas tambi\u00e9n. Siempre las llevaba. Poco a poco la guitarra ya no era tan pesada, sino que parec\u00eda m\u00e1s como hecha a Karina. Cuando lleg\u00f3 el momento que Javier tuvo que entregarle la guitarra a Karina, propuso que Karina diera un concierto para que su t\u00eda y sus amigos pudieran escuchar la m\u00fasica suya.<\/p>\n<p>Como la se\u00f1ora ya era vieja y no pod\u00eda salir de casa, Karina decidi\u00f3 dar el concierto en la sala grande donde hab\u00eda aprendido a tocar el piano y en cuyas paredes estaban las pinturas de su madre.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014\u00bfCu\u00e1l es tu nombre art\u00edstico? \u2014le pregunt\u00f3 Javier a Karina.<br \/>\nElla no tard\u00f3 mucho en pensar:<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u2014Karina Roja. Soy Karina Roja.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hab\u00eda unos amigos, profesores y la t\u00eda en la sala. Y claro, Javier tambi\u00e9n. Karina toc\u00f3 las canciones que le gustaban m\u00e1s y llen\u00f3 la sala de sus acordes maravillosos. Por \u00faltimo, toc\u00f3 una canci\u00f3n que hab\u00eda compuesto con Javier. Karina hizo su guitarra re\u00edr, llorar, so\u00f1ar y proclamar. La canci\u00f3n se llamaba Las zapatillas rojas. La t\u00eda ten\u00eda l\u00e1grimas en los ojos y susurr\u00f3: Me equivoqu\u00e9. Lo siento mucho, cari\u00f1o.<br \/>\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esa tarde la guitarrista Karina Roja dio su primer concierto y llev\u00f3 sus zapatillas rojas por \u00faltima vez. Al d\u00eda siguiente las zapatillas ya no le cupieron. Karina se puso un poco triste pero la verdad era que ya no necesitaba las zapatillas. Karina sab\u00eda de sobra qu\u00e9 senda deber\u00eda seguir.<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edlogo:<\/strong><br \/>\nSiete a\u00f1os despu\u00e9s Karina Roja toc\u00f3 la guitarra y cant\u00f3 juntas con <a href=\"https:\/\/erjalyytinen.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Erja Lyytinen<\/a>, una de los mejores guitarristas de blues del mundo (incluyendo los hombres \ud83d\ude09 ).<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1325\" src=\"https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Las-zapatillas-rojas-y-guitarra.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"380\" srcset=\"https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Las-zapatillas-rojas-y-guitarra.jpg 520w, https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Las-zapatillas-rojas-y-guitarra-300x219.jpg 300w, https:\/\/www.hanectica.net\/kasvit\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Las-zapatillas-rojas-y-guitarra-411x300.jpg 411w\" sizes=\"auto, (max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><\/p>\n<p>Las fotos: Pixabay, Internet y H.H.<\/p>\n<p>Este cuentito m\u00edo se basa en el cuento de H.C. Andersen. Las moralejas antiguas de Andersen me parecen horribles. Por eso, probablemente eleg\u00ed este cuento para reescribirlo. Es un ejercicio para el curso de escribir en espa\u00f1ol (en <a href=\"https:\/\/aikuisopisto.vantaa.fi\/fi\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Vantaan aikuisopisto<\/a>). La historia es enteramente mi imaginaci\u00f3n. \ud83d\ude09<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La nueva versi\u00f3n escrita por Hannele Hakala Hab\u00eda una vez una ni\u00f1a que se llamaba Karina. Viv\u00eda en una aldea con su madre que era pintora. Aunque no ten\u00edan mucho dinero eran felices. 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