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Última actualización:
3.10.2017 10:28:47
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Lucía y Manuela de compras


Es jueves. Lucía llama a Manuela.

Manuela: Hola, Lucía.
Lucía: Hola, Manuela. ¿Qué hay?
Manuela: Bastante bien. Tengo demasiado trabajo, pero estoy bien. Y tú, ¿cómo has estado?
Lucía: He tenido prisa también, y hace dos semanas he estado con gripe, pero ya no estoy enferma.
Manuela: Me alegro. ¿Y todo va bien en casa?
Lucía: Sí, sí. Pues, ¿tienes tiempo mañana por la tarde después del trabajo?
Manuela: Sí. ¿Qué quieres hacer?
Lucía: ¿Vamos juntas de compras?
Manuela: Venga, vamos. ¿A las cinco?
Lucía: Está bien. Hasta mañana.

El viernes Lucía y Manuela están en una tienda de ropa.

Lucía: Esta blusa azul es muy elegante. Me encanta, pero cuesta muchísimo. Ciento treinta y cinco euros.
Manuela: ¡Huy! Efectivamente demasiado cara.
Lucía: Pero necesito una blusa nueva.
Manuela: ¿Por qué no vamos al mercadillo de Cruz Roja? Está cerca, a la vuelta de la esquina. Allí podemos hacer compras a buen precio.
Lucía: Venga, vamos.

En el mercadillo de Cruz Roja.

Manuela: ¿Qué piensas de estos zapatos?
Lucía: Muy bonitos. ¿Cuánto cuestan?
Manuela: Después de regatear sólo dieciocho euros.
Lucía: ¡Una ganga! Y he comprado esta blusa lila y he pagado por ella solamente veintidós euros.
Manuela: ¡Estupendo!

Después de comprar están en un bar pequeño de tapas. Beben vino blanco y comen aceitunas y jamón.

Manuela: Tengo que comprar unas revistas o un libro todavía. Es que vamos al campo mañana, y no tenemos tele allí. La noche es tan larga sin tele...
Lucía: Yo sé qué podéis hacer juntos... La noche oscura, unas velas, buen vino, música...
Manuela: Sí, sabes... Manolo y yo somos un poco viejos...
Lucía: ¡Qué dices! El amor no depende de la edad. Es para todos.
Manuela: Puede ser... Y vosotros, ¿qué vais a hacer el fin de semana?
Lucía: Pues... primero pienso dormir hasta muy tarde. Luego desayuno muy despacio. Y por la tarde lavo la ropa y arreglo un poco la casa. Después cocino algo muy rico.
Manuela: Paella de mariscos, a lo mejor.
Lucía: Puede ser. O algo de pescado.
Manuela: ¿Y qué piensa Pepe hacer? ¿Descansa todo el día para hacer el amor toda la noche?
Lucía: No, no. Pepe tiene que arreglar mi moto. Ha estado rota toda la semana. Pero después...
Manuela: Suerte que tu marido es mecánico.
Lucía: ¡De verdad!
Manuela: ¿Qué vais a hacer el domingo?
Lucía: Vamos a comer a casa de mis padres a las dos. Todos mis hermanos con sus esposos e hijos van allí también.
Manuela: Vale. Volvemos del campo el domingo a eso de las cinco. Si Pepe y tú tenéis tiempo, podemos ir a tomar algo sobre las siete.
Lucía: Muy buena idea.

(Escrito el dieciocho de octubre de dos mil nueve)